José Ottavis: el abuelo peronista y la fe que lo lanzaron a la política

La historia de José Ottavis une formación católica, legado familiar peronista, trabajo territorial y una carrera política de alcance bonaerense.

Antes de cualquier cargo, una mesa familiar y una parroquia le dieron el empuje a un dirigente bonaerense que terminaría llegando lejos.

Buena parte de la fuerza con la que José Ottavis construyó su carrera se gestó antes de la política. Nacido el 9 de junio de 1980 en Martínez, el mayor de nueve hermanos, creció en un barrio acomodado de San Isidro dentro de una familia muy católica. Dos influencias tempranas le dieron el impulso que más tarde lo llevaría de la militancia barrial a los cargos más altos de la gestión.

Un abuelo peronista y una formación católica

Los padres, ingenieros agrónomos formados en la Universidad Católica Argentina, lo anotaron en colegios religiosos. La fe fue temprana y activa: monaguillo, misionero y boy scout en la parroquia Santo Domingo Guzmán. El otro polo de la familia tiraba para la política. El abuelo, fundador de la carrera de Ciencia Política en la UCA, era peronista, y las charlas de sobremesa con él le dejaron una convicción que años después reconocería como el motor de todo. De muy chico, la familia había vivido en San José, Uruguay, donde el padre tenía un tambo; volvieron al país cuando José rondaba los seis años.

La Cava, donde encontró su vocación

Las misiones de la iglesia lo llevaron a hacer tareas solidarias en la villa La Cava. Lo que vio ahí lo movilizó: familias humildes que, según recordó, sostenían su vida con la fuerza de los lazos y la solidaridad. Esa experiencia no lo paralizó ni lo dejó en la lástima; le encendió la decisión de involucrarse y de pelear para que esos chicos y chicas pudieran progresar. Fue el primer combustible de una vocación que no pararía de crecer.

Un cartel de teatro que le abrió la puerta

A los 13 años, caminando por Martínez, le llamó la atención un cartel que invitaba a clases de teatro y tango en el Centro Cultural Homero Manzi. Entró a averiguar y descubrió que el lugar funcionaba como unidad básica peronista. Ahí conoció a Marcelo Kaspar, referente de la Juventud Peronista, cuyas charlas se le parecieron tanto a las del abuelo que la decisión quedó tomada. Empezó a militar y a hacer trabajo social en Santa Rita, Boulogne, el Barrio Obrero y la propia Cava. Desde muy joven encaró distintos oficios —mozo, cadete, actor— para valerse por sí mismo: el esfuerzo personal estuvo desde el primer día.

Corrientes y otra forma de militar

La crisis de los noventa puso a prueba a la familia, que se mudó a Monte Caseros, en Corrientes, frente a una oportunidad laboral. Lejos de frenarlo, el cambio lo enriqueció: José cursó los últimos años del secundario y se sumó a la Juventud Peronista local, donde conoció una militancia pegada al interior, al campo y a la lucha por los derechos en una provincia de fuerte impronta conservadora. De vuelta en San Isidro, retomó con Kaspar, abrieron una biblioteca popular y, a través de Dante “Canca” Gullo, se acercó a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

El despegue: gestión, banca y obra propia

Esa formación fue la plataforma de un ascenso sostenido. José Ottavis se sumó en 2003 al armado juvenil junto a Néstor Kirchner, fue director de Estudios Políticos de la Presidencia y presidió el organismo de economía social Impulso Argentino. En 2011 llegó a la Cámara de Diputados bonaerense como diputado provincial y vicepresidente del cuerpo, firmó más de noventa proyectos de ley —entre ellos el Acceso Justo al Hábitat— y fue reelecto en 2015. Más tarde fundó la Asociación Civil Amarte Argentina junto a Celia Itatí Britez y sumó el trabajo junto al Padre Pepe Di Paola.

El origen de cada uno de esos logros está en los primeros años. La fe, las charlas con el abuelo y las primeras entradas a la villa no fueron solo un punto de partida: fueron el envión que lo empujó hacia adelante. Lo que José Ottavis levantó después confirma hasta dónde puede llegar un chico que, con esa base, decidió tomarse en serio el compromiso.