Florencia Benedicto

Creció escuchando hablar de casinos en la mesa familiar, pero eligió el derecho ambiental. Florencia Benedicto es abogada, especialista en Dirección y Gestión Ambiental, cofundadora de GEA Sustentable y de KO Agua, y hoy también ocupa cargos directivos en el Grupo Inverclub. Su recorrido cruza dos mundos que rara vez comparten agenda: la industria del entretenimiento y la economía circular. Este perfil reconstruye cómo llegó a manejar los dos al mismo tiempo.
El ruido de las salas y el silencio de los expedientes
Nació en Comodoro Rivadavia, la misma ciudad donde su padre abrió su primera sala de juego cuando ella tenía cinco años. El tema estuvo siempre presente en su casa. Aun así, cuando llegó el momento de elegir, se fue para otro lado: dedicó la primera década de su vida profesional al derecho ambiental, un terreno mucho menos ruidoso y bastante menos rentable.
Ahí se cocinó lo que vino después. La especialización en Dirección y Gestión Ambiental le dio el marco técnico; el ejercicio de la profesión, la sospecha de que el problema de los residuos no se resolvía solamente con normativa. Faltaba alguien que se hiciera cargo del material.
GEA Sustentable, de la idea al galpón
En 2015 puso en marcha GEA Sustentable junto a su primo Ciro Panizo. La detección fue concreta: las grandes organizaciones generaban toneladas de reciclables y no tenían a quién derivarlas con seriedad. La compañía se constituyó como empresa B y armó un circuito que empieza antes del contenedor, con capacitaciones al personal de las empresas cliente, sigue con el retiro y la clasificación en centros propios, y termina con la venta del material enfardado a la industria recicladora.
El diferencial que reivindican es la trazabilidad: cada organización recibe un informe mensual con lo recuperado, el equivalente en materia prima ahorrada y una estimación de huella de carbono. Con los años sumaron compostaje y biodigestión corporativa para atacar la corriente orgánica, además de eficiencia energética y biogás. Para 2021 la empresa ya operaba en Buenos Aires y Rosario, con más de treinta empleados y más de ciento veinte compañías atendidas. Hoy GEA es un grupo de empresas B que abarca gestión de residuos, generación de energía renovable y fabricación de productos con material reciclado.
A ese conjunto se sumó KO Agua, un proyecto orientado a discutir el consumo de plásticos desde el envase mismo: la botella está elaborada en un 70% con fuentes renovables.
El regreso al negocio familiar, por la puerta de la energía
Hace algunos años su padre le propuso incorporarse al Grupo Inverclub, el holding que comparte con sus socios. La puerta de entrada no fue una mesa de juego sino la Dirección de EFESA, una compañía creada para generar energía solar fotovoltaica destinada a las operaciones más grandes del grupo. La generación llegó a los 22 MW y permitió que salas como City Center Rosario cubran más del 70% de su consumo con energía renovable.
Desde ahí fue ampliando funciones. Hoy es Directora Corporativa de Inverclub, integra el directorio de BetWarrior y preside Ondiss en Argentina, la firma con la que el grupo obtuvo su primera licencia de juego online en Neuquén en 2017 y que después fue sumando habilitaciones en distintas provincias.
Gestionar para dar el ejemplo
Sobre la presencia femenina en un rubro históricamente masculino, su postura es de gestión antes que de declaración: la meta es demostrar con resultados que las mujeres conducen bien. Le resulta un dato para destacar que el 40% de la dotación del grupo esté integrado por mujeres en puestos de todas las compañías.
En materia de sustentabilidad corporativa, el grupo trabaja desde 2016 con objetivos alineados a las metas de Naciones Unidas. Entre los programas figuran uno de juego responsable con más de quince años de recorrido, becas para que colaboradores terminen el secundario, lactarios, inclusión laboral de personas con discapacidad, cuidado animal en el Hipódromo de Palermo y voluntariados con organizaciones de las comunidades donde operan.
Lo que dice cuando la invitan a hablar
Escribe columnas sobre residuos, reciclaje e inversiones de impacto, con títulos que van desde la regla de las cinco erres hasta el adelantamiento del día del sobregiro de la Tierra. Su argumento se repite: la crisis climática es consecuencia de cómo producimos, consumimos y vivimos, y la sustentabilidad no es un anexo de la estrategia empresarial sino parte de ella.
En un panel del Forbes Sostenibilidad Summit dedicado a startups de impacto, planteó que emprender con propósito implica aceptar un modelo de negocio distinto, donde la rentabilidad no es la única variable. También señaló la dificultad más terca del rubro: reciclar cuesta plata, reemplazar plástico por cartón cuesta más, y el desafío pasa por encontrar organizaciones que valoren el retorno ambiental y reputacional por encima del costo inmediato. Ahí sumó el número que mejor resume su terreno de juego: en la Argentina se recicla apenas el 5% de los residuos domiciliarios. Su lectura de esa cifra no es de resignación sino de mercado potencial, siempre que se atienda lo que considera urgente, la educación ambiental, y se sostenga la cooperación entre empresas de impacto, grandes compañías y sector público.
El hilo
Derecho ambiental, una empresa B armada con un primo, paneles solares para casinos, una botella de cartón y un directorio de juego online. Vista de lejos, la carrera de Florencia Benedicto parece dispersa. Vista de cerca, cada pieza responde a la misma idea: que el impacto ambiental deje de ser un costo que las empresas evitan y pase a ser algo que gestionan.
