Emilia Garito

Emilia Garito: de los radares a la transferencia tecnológica.
Emilia Garito fundó Quantum Leap para ayudar a universidades, centros de investigación y empresas a encontrar aplicaciones comerciales para sus patentes.

Emilia Garito se apasionó por un objeto que casi nadie mira: la patente dormida. Ingeniera informática formada en La Sapienza de Roma, dejó una carrera en los sistemas de radar del grupo Leonardo para fundar Quantum Leap, la firma que convirtió en líder italiana del brokeraje de patentes y la transferencia tecnológica: el arte de sacar la ciencia del cajón de los laboratorios y convertirla en empresas. Este perfil recorre esa obsesión y cómo moldeó su carrera, del radar militar al escenario de TEDxRoma.

De las humanidades al radar militar

Garito nació en Catanzaro, en la Calabria italiana, el 19 de enero de 1974, y su recorrido empezó lejos de las máquinas: venía de una formación humanista cuando eligió Ingeniería Informática en La Sapienza de Roma, con una especialización en dinámica de sistemas para modelar sistemas complejos. Esa doble cabeza —letras primero, ecuaciones después— quedó en su manera de hablar de la innovación, a la que le puso nombre socrático: mayéutica, el oficio de ayudar a parir ideas que ya están adentro de las organizaciones.

Su primera década profesional transcurrió en Alenia Marconi Systems, del grupo Leonardo-Finmeccanica, entre 2000 y 2010: fue project manager de sistemas de radar y de comando y control para la Fuerza Aérea italiana, y después responsable de ventas internacionales para países de la OTAN. Diez años de tecnología de defensa le enseñaron el valor comercial del conocimiento técnico, y también el desperdicio: la cantidad de ciencia financiada con fondos públicos que nunca llega al mercado.

El negocio de despertar patentes

En 2010 dejó la seguridad del grupo industrial más grande de Italia para fundar Quantum Leap, un patent broker: una firma que identifica patentes subutilizadas en universidades, centros de investigación y empresas, las valúa y les busca destino comercial. Para eso desarrolló un método propio de evaluación económica de la propiedad intelectual, que combina criterios cualitativos y cuantitativos, y un enfoque que llama gestión del ciclo de vida de la propiedad intelectual: acompañar al activo desde su creación hasta su valorización.

La cartera de clientes mide el tamaño de la apuesta: Leonardo, Danieli, Ferrovie dello Stato, Enel X, el Instituto Italiano de Tecnología y universidades como La Sapienza, Bolonia y Udine pasaron por su mesa. En paralelo, la Comisión Europea la convocó como evaluadora de proyectos de Horizon 2020, el programa marco de investigación del continente, y fue embajadora de IBM Watson y del ANA Avatar XPRIZE, además de integrar la task force de inteligencia artificial de la Agencia para la Italia Digital. StartupItalia! la incluyó entre las 150 científicas, emprendedoras e innovadoras de Italia, y su caso llegó a los papers: en 2019 se publicó un estudio académico sobre el emprendedorismo femenino en STEM tomando a Quantum Leap como caso.

Una militante de la innovación

La pasión de Garito desborda su empresa y se nota en dónde pone las horas libres. Curó y organizó TEDxRoma durante ocho ediciones y es embajadora de TEDx en Italia desde 2017, un púlpito desde el que repite su causa: la ciencia europea no tiene un problema de talento sino de traducción al mercado. En 2020 fundó el think tank ReFutureIT para pensar la reconstrucción tecnológica italiana, cofundó el grupo político tecnológico 10 Volte Meglio, invierte como ángel en Tech Coast Angels, asesora startups para Finpiemonte y escribió columnas en HuffPost Italia y la agencia AGI. Son muchas camisetas con un solo escudo.

En su recorrido hay además una marca de género que ella no esquiva: construyó su carrera en los dos ambientes más masculinos de la economía italiana, la industria de defensa y el capital de riesgo, y se volvió un caso de estudio justamente por eso. La ingeniera que empezó vendiendo radares terminó convertida en la cara visible de un oficio que Italia casi no conocía: el de quien le encuentra dueño, precio y propósito al conocimiento dormido. Si algo ordena sus veinticinco años de carrera es esa conversión de la curiosidad en infraestructura.