La apuesta personal de Marcos Bulgheroni por llevar el gas argentino al mundo

Marcos Bulgheroni consolidó su liderazgo en Pan American Energy con una estrategia orientada a desarrollar Vaca Muerta, ampliar la proyección internacional del gas argentino y posicionar al país como proveedor energético global.

El CEO de PAE viene de una familia petrolera, tomó el mando tras la muerte de su padre y se la jugó por el camino más difícil: vender energía argentina afuera.

Hubo una madrugada en la que Marcos Bulgheroni esperó un llamado que nunca llegó. Estaba convencido de que, a las tres de la mañana, alguien lo iba a despertar para avisarle que el acuerdo de gas con Europa se caía o que había que rehacer el precio. La negociación con la estatal alemana SEFE había sido, en sus palabras, bastante complicada. El teléfono no sonó. El contrato siguió en pie, y el CEO de Pan American Energy (PAE) lo cuenta hoy como una de las pruebas de que valió la pena arriesgar.

Esa disposición a jugarse es nueva en la historia familiar. Bulgheroni, nacido en 1972, creció dentro de una dinastía petrolera y llegó a la conducción de la compañía por una vía dolorosa: la muerte de su padre, Carlos Bulgheroni, en 2016. Desde entonces comparte el liderazgo del grupo con su tío, Alejandro Bulgheroni.

De Bridas a la conducción del grupo

El apellido se ató al petróleo mucho antes. Bridas nació en 1949, fundada por su abuelo como proveedora de bridas y bombas eléctricas para la industria, y con los años se transformó en una de las mayores operadoras independientes del rubro. Bulgheroni es vicepresidente ejecutivo y Vice Chairman de Bridas Energy Holding, además de Group CEO de Pan American Energy Group (PAEG), la compañía con base en la Argentina y presencia en Bolivia, México, Uruguay y Paraguay.

Su recorrido previo lo llevó por el exterior antes de aterrizar de lleno en la energía. Pasó por Relativity Development Corporation, por la italiana Torno Internazionale y por Begas Energy International, hasta sumarse a Pan American Energy en 2012. En diciembre de 2017, tras la integración de AXION energy con PAE, asumió como máximo ejecutivo del grupo. Italia, de hecho, lo condecoró con la Orden de la Estrella de la Solidaridad Italiana, un guiño a sus raíces.

La pelea que eligió dar

Lo que distingue su gestión es la causa que abraza. Bulgheroni repasó el punto de partida de la industria, cuando el agotamiento de los recursos convencionales tenía a todo el sector contra las cuerdas. “Había problemas existenciales”, reconoció. La salida que él defendió no fue la cómoda: apostar a soluciones difíciles y caras, apoyadas en tecnología, y bancar la incertidumbre hasta que el modelo prendiera. Convencer y entusiasmar a otros, dijo, fue parte del trabajo.

Esa misma terquedad reaparece en su discurso exportador. Bulgheroni habla de “vender la Argentina al mundo” como si fuera una consigna personal, y no solo un objetivo comercial de PAE. La anécdota de la estatua en Berlín —una broma sobre los funcionarios europeos que cerraron la compra de gas argentino y quedaron como héroes en su país— condensa su lectura: el país tiene algo que el resto necesita, y hay que salir a colocarlo aun cuando el camino sea áspero.

Un pie en la energía y otro en la vida pública

Su figura excede el organigrama de la petrolera. Es consejero y vocal del Comité de Energía del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), integra el Comité de Patronos de la Universidad de San Andrés y participa del Consejo del Obispado de la Diócesis de San Isidro. Durante la presidencia argentina del G20, en 2018, fue co-chair de la mesa de Energía, Eficiencia de Recursos y Sustentabilidad del B20, el foro que nuclea al empresariado global.

La última señal de hasta dónde llega su compromiso con el tema la dejó con la lapicera: escribió el prólogo del libro de Jorge Augusto Sapag sobre Vaca Muerta y usó esa misma tribuna para pedir que el modelo que conoce de cerca, después de tantos años, no se desarme justo cuando empieza a rendir.