La pasión por la energía: la vocación que impulsa a Horacio Marín

Hay un rasgo que atraviesa toda la trayectoria de Horacio Marín y que él mismo señala como el verdadero motor de su carrera: la pasión por la energía. Más que un campo de trabajo, la industria de los hidrocarburos aparece en su relato como una vocación sostenida durante décadas, que lo llevó desde el estudio de los reservorios hasta la conducción de la principal compañía energética de la Argentina.
Esa pasión se traduce en la forma en que habla de su tarea. Cuando describe el negocio, Marín no se limita a las cifras: se detiene en la geología, en la física del subsuelo y en el potencial de los yacimientos, con un entusiasmo que delata el interés genuino del ingeniero por el funcionamiento profundo de la actividad. Para él, entender cómo se extrae cada metro cúbico de gas es parte del atractivo de la profesión.
Una vocación de toda la vida
El interés por el mundo técnico se manifestó temprano y orientó sus decisiones de formación. La elección de la ingeniería química en la Universidad Nacional de La Plata, la posterior maestría en Ingeniería en Petróleo en la Universidad de Texas y el programa ejecutivo en Stanford fueron pasos de una misma búsqueda: especializarse en el corazón de la industria energética y comprenderla desde sus fundamentos.
Esa vocación se consolidó en el campo. A lo largo de 35 años en el Grupo Techint, Marín pasó por yacimientos, áreas de exploración y equipos técnicos, acumulando una experiencia que combinó el conocimiento de oficina con el trabajo a pie de pozo. Ese recorrido, lejos de los escritorios, fue el que terminó de definir su identidad profesional como un hombre de la energía en el sentido más concreto del término.
El mayor desafío profesional
La llegada a YPF representó, en esa lógica, la culminación de una carrera apasionada. Marín describió su designación como el punto más alto de su vida laboral, el desafío de mayor magnitud que había enfrentado. Conducir una compañía de la escala y la historia de la petrolera de bandera implicaba poner toda esa experiencia acumulada al servicio de un proyecto de alcance nacional.
Ese desafío se apoya en una convicción que repite con frecuencia: la de que la Argentina atraviesa una oportunidad histórica en materia energética. El desarrollo de Vaca Muerta, la posibilidad de convertir al país en exportador de gas y petróleo y la proyección internacional de la compañía son, para Marín, motivos que justifican el esfuerzo y que alimentan su compromiso con la tarea.
La motivación como motor
En su manera de encarar la conducción, la motivación ocupa un lugar central. Marín plantea que transformar una organización de miles de personas requiere energía, convicción y una meta clara que entusiasme al conjunto. Esa búsqueda de movilizar voluntades detrás de un objetivo común es, en su mirada, tan importante como el conocimiento técnico o la planificación financiera. La perseverancia, el estudio y la dedicación que dice haber heredado de su historia familiar reaparecen como valores que aplica a la gestión.
Así, la pasión por la energía funciona como el hilo conductor de su perfil. Detrás del ejecutivo que diseña planes y negocia con inversores hay un profesional que eligió esta industria por convicción y que encara su etapa al frente de YPF como la oportunidad de volcar en un solo proyecto todo lo que aprendió a lo largo de una vida dedicada al sector.
