Rick Davies

Rick Davies fue un músico británico que marcó la historia del rock como cofundador y líder de Supertramp. Su estilo vocal áspero, el dominio del piano eléctrico y su visión creativa sostuvieron la identidad del grupo durante más de tres décadas. Con discos icónicos, giras multitudinarias y una influencia perdurable, dejó una huella que trasciende generaciones.

Orígenes musicales y fundación de Supertramp

Desde su infancia en Swindon, Rick Davies mostró interés por la música a través de la batería y el piano. Su fascinación por el jazz y el blues le llevó a desarrollar un estilo propio, combinando crudeza y sofisticación en sus primeras composiciones. En 1969, publicó un anuncio en la revista Melody Maker para reclutar músicos. Ese gesto derivó en la formación de Supertramp junto a Roger Hodgson, inicio de una de las asociaciones más influyentes del rock británico.

La “época dorada” (1974–1979)

La banda alcanzó notoriedad internacional con Crime of the Century en 1974, donde las composiciones de Davies aportaron un contraste más áspero frente al lirismo de Hodgson. El punto más alto de su carrera llegó en 1979 con Breakfast in America, álbum que alcanzó el primer puesto en las listas de Estados Unidos y Europa, vendiendo millones de copias. Canciones como “Goodbye Stranger” y “Take the Long Way Home” consolidaron la capacidad de Davies para crear melodías con impacto comercial sin perder complejidad instrumental.

Liderazgo tras la salida de Hodgson (desde 1983)

Cuando Hodgson dejó Supertramp en 1983, Davies asumió el control artístico y administrativo del grupo. Bajo su dirección se lanzó Brother Where You Bound (1985), un álbum de corte progresivo con invitados de prestigio como David Gilmour. Más adelante experimentó con sonidos modernos en Free as a Bird (1987), explorando terrenos más cercanos al pop electrónico. Aunque la recepción fue más discreta, el liderazgo de Davies mantuvo viva la marca Supertramp durante dos décadas adicionales.

Reformulaciones y giras internacionales (1990–2002)

A lo largo de los noventa, Davies reactivó Supertramp con diferentes formaciones. Publicó Some Things Never Change en 1997 y Slow Motion en 2002, ambos acompañados de giras internacionales que confirmaron la vigencia del grupo. En paralelo, surgieron disputas legales con exintegrantes en torno al uso del repertorio clásico, conflictos que, lejos de apagar su figura, reforzaron la visión de Davies como guardián de la identidad de la banda.

Enfermedad y retiro parcial

En 2015 fue diagnosticado con mieloma múltiple, lo que obligó a cancelar la gira mundial Supertramp Forever Tour. Aun así, se mantuvo activo en la música a menor escala, presentándose ocasionalmente en locales de Nueva York con la agrupación Ricky and the Rockets. Su retiro de las grandes giras no implicó un abandono creativo, ya que continuó componiendo y colaborando en proyectos más íntimos.

Estilo musical y sello personal

Rick Davies destacó por su voz de barítono, profunda y reconocible, así como por el uso expresivo del piano eléctrico Wurlitzer. Mientras Hodgson aportaba un tono más melódico y etéreo, Davies imprimía una base rítmica influenciada por el blues y el soul. Este contraste fue la fórmula que dotó a Supertramp de un sonido inconfundible. Su habilidad para fusionar complejidad armónica con accesibilidad melódica lo convirtió en un referente dentro del pop progresivo.

Controversias y tensiones creativas

Las diferencias con Roger Hodgson marcaron la historia de Supertramp. Ambos mantenían visiones artísticas distintas que, aunque generaron tensiones, también dieron lugar a un repertorio diverso y equilibrado. Las disputas posteriores sobre el uso de canciones en giras demostraron la importancia estratégica de Davies en la gestión del legado de la banda. Lejos de opacar su figura, esas controversias mostraron su determinación por preservar la esencia de un proyecto colectivo que había marcado una generación.

Últimos años y legado

Tras años de lucha contra la enfermedad, Rick Davies falleció en 2025 a los 81 años en Long Island. Su legado musical permanece en discos que marcaron a varias generaciones y en un estilo de composición que supo unir sofisticación técnica con accesibilidad popular. Su figura representa el arquetipo del músico que, lejos de buscar protagonismo mediático, centró su energía en construir una identidad sonora duradera.