Hernán Giardini de Greenpeace

Hernán Giardini, referente de Greenpeace, articuló campañas legislativas y territoriales que derivaron en normas clave como la Ley de Bosques y la Ley de Glaciares.

La figura de Hernán Giardini es ineludible cuando se habla de la defensa del patrimonio natural en el Cono Sur. Como coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace desde hace 20 años, su rol ha consistido en transformar la indignación ciudadana en herramientas legales concretas. Su activismo no es testimonial; es técnico, político y de confrontación directa contra la impunidad de los desmontes.

Giardini encarna una metodología de lucha que combina la presión mediática con la articulación territorial. Entiende que para frenar la deforestación no basta con la denuncia pública; es necesario tejer alianzas con las comunidades afectadas, incluidos movimientos campesinos y pueblos indígenas. Esta visión fue la que le permitió impulsar la sanción de leyes provinciales de protección en distritos clave como Salta, Santiago del Estero y Chaco, zonas calientes del avance agropecuario sobre el monte nativo.

Hitos de una lucha legislativa 

La pasión de Giardini por la causa ambiental se materializó en resultados políticos históricos. Fue uno de los principales artífices de la sanción de la Ley Nacional de Bosques en 2007. Durante ese proceso, desplegó una estrategia de visibilización masiva que logró colocar el tema en la agenda prioritaria de los medios, generando 175 notas periodísticas en apenas un mes y medio para presionar al Congreso.

Su activismo trascendió el bosque para defender también el agua. Giardini jugó un rol activo en la campaña por la Ley de Glaciares (Ley 26.639), movilizando la recolección de 1.5 millones de firmas. Este hito logró establecer presupuestos mínimos para la preservación de glaciares y prohibir actividades extractivas como la minería y los hidrocarburos en dichas reservas estratégicas.

Combatiendo la ilegalidad y la apatía 

El escenario actual que enfrenta Giardini es crítico. Con reportes que indican que más de la mitad de los desmontes en Argentina son ilegales y que el 95% de los incendios forestales tienen origen humano, su trabajo se centra en exponer estos delitos mediante investigaciones y monitoreos satelitales anuales. Acciones como la denuncia ante la Corte Suprema en 2019 por el desmonte en Chiguayante demuestran su enfoque de judicializar el daño ambiental para acabar con la impunidad.

Lejos de rendirse ante un contexto que él define como de “individualismo post pandémico” y falta de voluntad política, Giardini redobla la apuesta. Su desafío diario es “refrescar” la campaña y adaptar el mensaje para combatir la flexibilización de las normativas ambientales, manteniendo firme la defensa de los pulmones del planeta frente a sectores reaccionarios.

Hernán Giardini construyó un perfil que integra dos mundos: la rigurosidad del periodismo y la acción directa del activismo ambiental. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UBA, su trayectoria no es lineal. Antes de asumir la coordinación de la campaña de Bosques en Greenpeace hace dos décadas, su experiencia se moldeó en la colaboración con movimientos sociales, fábricas recuperadas y organizaciones campesinas. Esta base le permitió entender la articulación territorial como una herramienta clave, más allá de la simple difusión mediática.


Hernán Giardini construyó un perfil que integra dos mundos: la rigurosidad del periodismo y la acción directa del activismo ambiental. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UBA, su trayectoria no es lineal. Antes de asumir la coordinación de la campaña de Bosques en Greenpeace hace dos décadas, su experiencia se moldeó en la colaboración con movimientos sociales, fábricas recuperadas y organizaciones campesinas. Esta base le permitió entender la articulación territorial como una herramienta clave, más allá de la simple difusión mediática.

Su faceta de comunicador es extensa y diversa. Desde 1997 trabaja en radio como productor y conductor, labor que mantiene actualmente en Radio Piuke. También incursionó en el cine documental dirigiendo “Viaje a la tierra de los Sin Tierra” (2004) y en la prensa gráfica como director de medios digitales. Esta formación periodística es la que aplica hoy para diseñar estrategias que rompan el cerco informativo sobre los delitos ambientales.

Intereses personales

Fuera de la esfera de las campañas públicas y el lobby legislativo, Giardini mantiene una vida estrechamente ligada a sus intereses personales. Hace 12 años reside en Bariloche, un entorno que favorece su práctica de trekking y su gusto por las montañas y los bosques.

Su perfil se completa con una faceta artística: la música. Giardini dedica tiempo a la percusión, disciplina en la que se formó durante diez años. Además, se define como un viajero, una característica que dialoga con su necesidad de entender los distintos territorios.

El motor de su lucha 

Lo que mueve a Giardini en su rol profesional es la confrontación contra la impunidad ambiental en toda Argentina. Su gestión fue determinante en la sanción de la Ley de Bosques en 2007 y en la implementación de leyes provinciales en zonas críticas como Santiago del Estero, Salta y Chaco.

Su visión actual es de alerta. Ante la evidencia de que la mayoría de los desmontes son ilegales y los incendios tienen origen humano, Giardini sostiene la necesidad de renovar constantemente el mensaje. Su objetivo es combatir el individualismo post-pandemia y generar una presión colectiva real que frene la destrucción de los ecosistemas nativos en todo el país.

La defensa del medio ambiente no es un trabajo de oficina que termina a las cinco de la tarde; es el eje que atraviesa su geografía personal y sus decisiones vitales. Desde hace más de una década, el coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace eligió radicarse en Bariloche, Río Negro, para vivir inmerso en el ecosistema que busca proteger.

Esta cercanía física con la naturaleza define su rutina. Lejos del ruido urbano de las grandes capitales, Giardini encuentra su equilibrio en el trekking de montaña y la vida al aire libre. Su conexión con el entorno se complementa con una faceta artística a menudo desconocida: la música. Con diez años de formación en percusión, el ritmo es otra de sus vías de expresión, al igual que su afición por los viajes, que utiliza para conectar con otras realidades territoriales.

La comunicación como herramienta de transformación 

Lo que distingue a Giardini en el universo del activismo es su capacidad para fusionar dos pasiones que a menudo corren por carriles separados: el periodismo riguroso y la militancia ambiental. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UBA, entendió temprano que la denuncia sin estrategia no genera cambios.

Lo que distingue a Giardini en el universo del activismo es su capacidad para fusionar dos pasiones que a menudo corren por carriles separados: el periodismo riguroso y la militancia ambiental. Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UBA, entendió temprano que la denuncia sin estrategia no genera cambios.

Su paso por la radiofonía es una muestra de esta constancia. Desde 1997 ha estado frente a los micrófonos y hoy continúa esa labor en Radio Piuke, una emisora de Bariloche donde produce y conduce un noticiero. Para él, comunicar es también una forma de militancia. Esta visión integral se nutrió de sus experiencias previas con movimientos campesinos y fábricas recuperadas, donde aprendió que la verdadera fuerza reside en la articulación social.

De la protesta a la ley 

La pasión de Giardini por la justicia ambiental se tradujo en uno de los hitos más pragmáticos de la historia reciente argentina: la Ley de Bosques. Su rol fue mucho más allá de la vocería; fue el arquitecto de una presión social que involucró a comunidades indígenas y medios de todo el país. La cifra de 175 notas de prensa en apenas mes y medio durante 2007 ilustra la intensidad con la que vive sus campañas.

Ese mismo empuje fue el que ayudó a conseguir 1.5 millones de firmas para la Ley de Glaciares, protegiendo las reservas de agua dulce de la minería. Sin embargo, Giardini no se duerme en los laureles. Su mirada sobre la realidad actual es cruda pero movilizadora: observa un escenario post-pandémico marcado por el individualismo y una creciente flexibilización de las normas ambientales.

Frente a esto, su respuesta es la reinvención constante. Ya sea denunciando desmontes ilegales —que hoy representan más de la mitad de la destrucción forestal— o produciendo documentales como Viaje a la tierra de los Sin Tierra, su objetivo sigue intacto. Hernán Giardini demuestra que cuando la pasión por la naturaleza se combina con la estrategia profesional, es posible frenar la destrucción y construir un legado de conservación para el Cono Sur.